102Aniversario de Club Rosario Atlético

Club Rosario Atlético llegó a sus 102 años, siendo de las instituciones más antiguas de la ciudad.

    El Club Rosario Atlético es la institución más antigua de la ciudad de Rosario junto con la Biblioteca “José Pedro Varela”.

    Su apodo de “decano” dice mucho de la temporalidad de esta institución, siendo la más antigua de la ciudad dedicada al deporte.

    A fines de la década de 1910, jugadores y dirigentes nucleados en el viejo Bristol Futbol Club Rosario tomaron la iniciativa de dar a luz una nueva institución de práctica de fútbol luego de generarse diversas discrepancias con la dirigencia del club original. Así nace el Club Rosario Atlético, como continuidad del Bristol.

    Establecer los orígenes de una institución centenaria resulta difícil teniendo en cuenta los avances informáticos, formales e institucionales del desarrollo del Estado y la sociedad que existen hoy como parte de un proceso muy reciente.

    Fue en 1918 cuando se congrega un grupo de ciudadanos con el objetivo de crear un nuevo club de fútbol. Luego se formaliza ese deseo dando a luz al hoy Club Rosario Atlético.

    La primera nómina de dirigentes estuvo compuesta por:

Presidente Honorario: Luis Alfredo Garat. Miembros honorarios: Juvenal Borrás, Carlos Riera, Fernando Damiani, Víctor Borrás, Manuel T. Pérez y Manuel N. Falgueras.

Comisión Directiva: Titulares: Héctor Icasuriaga, Antonio López, Bartolo Zendrón, César R. Abella, Artemio Solares, Tomás Manchuca y Enrique G. Henry.

Suplentes: Julio Cantarini, Oscar Vignoni, Pedro Cardona, Alfonso Di Nicola, Carlos Davrieux, Miguel Bidart, Pedro J. Miegge.

Comisión Fiscal: Titulares: Pedro M. Alles, José R. Luaces, Ovidio A. Verges.

Suplentes: Ruben Darío Toscano, Ismael Giménez, Luis Miegge.

    La nómina de jugadores del primer equipo estuvo compuesta por: Mallada, Juvenal Borrás, Antonio López, Cenóz, Montes de Oca, Pedro Zerpa, Enrique Henry, Castañeda, Francisco Errecart, Manuel Bidart y Raymunde; siendo los delegados Lamberti y Valentín Girardo.

    En diversos momentos, principalmente en los últimos años, se ha tomado como día de fundación el 19 de abril de 1919. Existe, en algunas notas de prensa y hojas membretadas, la fecha de inicio de vida institucional fijada el 8 de marzo de 1918, la cual se encuentra respaldada con documentación fehaciente.

    Documentada por el estatuto ha existido solo una fecha, la establecida por la Asamblea de Socios llevada a cabo en 1930 donde se fija como fecha de fundación el 25 de abril de 1919.

    Todo hace indicar que la fecha real es el 8 de marzo de 1918 pero por tradición se ha tomado como aceptada la del 19 de abril de 1919.

    La década de 1920 y principios de 1930, para el Club Rosario Atlético fue la mas fecunda a nivel deportivo. En el periodo 1920 – 1935, el club se consagró con ocho campeonatos locales, participando además de la fundación de la Liga Rosarina de Fútbol en 1924. En los años 1920 y 1923 alcanzó dos campeonatos regionales siendo el único club participante de la ciudad. Durante 1921 y 1922, el decano participó de la competencia en la Liga Helvética.

    Paralelamente, los equipos de esa época tuvieron un hilo conductor: Federico Viera. Extraordinario deportista y símbolo histórico de la afición decana, el popular “Pistola” marcó la época de oro del fútbol local, departamental y nacional (se consagró campeón del Litoral y Subcampeón nacional en 1929 con la selección de Colonia).

    La institución fue creciendo y se fueron concretando anhelos como la adquisición del field propio que se concretó en 1930 conocido como “field del Molino” hasta 1936 que pasa a llamarse “Parque Federico Viera” en honor al gran deportista fallecido prematuramente en abril de ese año. Hasta tener la cancha propia, las prácticas y partidos de fútbol se habían realizado originalmente en el “Pernambuco”, un potrero ubicado en la actual esquina de Sarandí y Lavalleja; también la quinta del Dr. Martínez Diez en inmediaciones del cementerio sirvió de escenario deportivo.

    Le siguieron otras concreciones como fue la sede social en 1962 cuando la Comisión Directiva presidida por José María Di Paulo compra una vieja casona en calle Sarandí (en la ubicación actual) y que luego se amplió con la adquisición de otras casas linderas.

    A su vez, fueron naciendo otras ideas, la remoción del Parque “Federico Viera”, la creación del gimnasio cerrado que se realiza en 1972 con la presidencia de Félix Álvarez y otras tantas obras que se fueron gestando a impulso de grandes dirigentes de la talla de Miguel Gimeno, Juan Francisco Torres, José Di Paulo, Ricardo Rodríguez, Ítalo Velluti, Julio Mourglia, Umberto Davrieux, Leopoldo y Martín C. Fuica, Argelia Abella y la magnífica Comisión de Damas, entre tantos otros dirigentes visionarios que fueron construyendo este hermoso presente.

    A lo largo de estos 102 años, el club ha tenido como eje principal de su tarea deportiva la práctica de fútbol masculino y la incorporación reciente de fútbol femenino en todas sus categorías. Pero también ha tenido oras actividades como básquetbol que se vio fortalecido luego de la fusión con el Sporting Club Rosario en 1962 y con una figura central como el queridísimo Federico Viera Abella “Chucho”; atletismo, cuyo máximo exponente histórico ha sido Avelino Martínez y hoy dando el apoyo a la joven Sofía Cartró; bochas, con deportistas como Silvio Rivoira o Henry Tramontin; coro de niños; ciclismo; gimnasia; paddle; voleibol; patín; hándbol; karate; tenis de mesa; entre otras tantas áreas de trabajo.

    Como institución de comarca tiene características propias y debe convivir con cuestiones cotidianas de la comunidad que va creciendo a la par. Por eso, la construcción de Rosario Atlético es una construcción social, colectiva, que surge del sacrificio de familias trabajadoras y también con elementos de buen pasar. No tiene barrio ni dueño porque es de la ciudad y su gente.

    Por eso, cuando alguien nombra a Rosario Atlético, piensa enseguida en algún hincha, en una anécdota, en una familia… y es allí que surgen los Davrieux, los Abella, los Celano, los Garat, los Rodas y los Viera, o aquella expresión “es el cuadro de los Bidart”, o es el “club de los Fuica”… porque en definitiva, los colores de una camiseta, los sentimientos que surgen, inexplicables pero certeros, son la razón de ser de la institución; y no tiene por qué tener nombre y apellido porque es la sensación inexplicable de sentirse parte de algo y querer con garra y corazón el lugar que se pertenece.